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El autor del chivatazo a ETA tenía «jerarquía y mando» en la Policía

R. Coarasa / J. M. Zuloaga

MADRID- Un informe remitido por la Guardia Civil al juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz avala en líneas generales la investigación del equipo policial liderado por Carlos Germán al considerar que la hipótesis que defiende éste –que fue el ex jefe superior de Policía del País Vasco Enrique Pamiés quien dio el chivatazo a Joseba Elosua, dueño del bar Faisán de Irún, gracias a un móvil que le facilitó el inspector José María Ballesteros– es «la más consistente». El magistrado encargó al Instituto Armado el pasado 8 de marzo que evaluara la investigación policial del soplo que alertó a ETA en plena tregua, el 4 de mayo de 2006, de una inminente operación contra su «aparato de extorsión». Éstas son sus conclusiones:

Hipótesis de la autoría
La «más consistente», la del equipo investigador
El informe mantiene que la hipótesis defendida por la Policía es «la más consistente» y que la que defienden las defensas, que apuntan al propio Germán como responsable de la delación, es «altamente inconsistente». Del mismo modo, excluye que haya que buscar al autor del soplo en «otras agencias antiterroristas» (la Ertzaintza, el CNI o la Policía francesa, por ejemplo), una posibilidad que considera «la menos consistente». Por último, también descarta que fuesen personas ajenas a la lucha antiterrorista los responsables.

El enviado
Un policía en el bar Faisán de Irún
Era una «persona de confianza» del autor del chivatazo, pues debía localizar y entregar su móvil a Elosua, que podía ser detenido por su supuesta vinculación con ETA, «para advertirle de una operación policial» contra la banda. «Necesariamente», añaden los agentes, debe tratarse de un policía, dado «lo delicado de la misión» y su acreditado conocimiento de «tareas de localización» de objetivos (tras buscar sin éxito a Elosua en su domicilio, se trasladó al bar Faisán que regenta para cumplir su cometido). Su formación y «experiencia» se da por descontada. La Guardia Civil no da nombres (le identifica como el «autor nº uno») y se limita a asegurar que es un miembro de la Policía dedicado a tareas de investigación. Para el equipo investigador, fue el inspector Ballesteros quien facilitó el móvil a Elosua.

El autor del chivatazo
«Vinculado» con la lucha antiterrorista
Se trata de un policía «con capacidad de mando», por la terminología que emplea y el conocimiento del despliegue policial destinado a la detención del etarra Cau Aldanur, que debía cruzar la frontera para recoger el dinero de la extorsión. Su cargo es de «cierta relevancia», dado «el escándalo que se generaría de hacerse público» el soplo a ETA. Según la Policía, quien avisa a Elosua es Pamiés. El Instituto Armado se refiere a él únicamente como el «autor nº dos» y subraya que debía de ocupar un puesto «vinculado» con la lucha antiterrorista». De García Hidalgo, quien según Ruz estuvo informado «en todo momento» por Pamiés, no se dice ni palabra.

Llamadas investigadas
Los criterios utilizados, correctos e «idóneos»
El procedimiento seguido por la Policía para acotar las posibles llamadas sospechosas (entre las que se encontraban dos entre García Hidalgo y el entonces número 2 de Interior, Antonio Camacho) fue, según la Guardia Civil, «correcto» y los criterios establecidos, «idóneos». De igual modo, los agentes ven «sólidos» los parámetros usados para fijar la franja horaria objeto de la investigación, uno de los aspectos más controvertidos para las defensas de los imputados.

La hora del chivatazo

Aval a Ruz y a la versión de Joseba Elosua 
Los agentes dan credibilidad a lo manifestado por Elosua, dado que «concuerda con los datos objetivos obtenidos de las demás fuentes de información». El juez Ruz mantiene que el chivatazo se produjo a las 11:23 del 4 de mayo de 2006.

El vídeo y la baliza
Las  grabaciones concuerdan con los hechos
La Guardia Civil afirma que en su conjunto «el acta de vigilancia policial, el acta de videovigilancia (sobre la que ambos cuerpos mantuvieron discrepancias relativas a los cortes en las grabaciones efectuadas a las puertas del bar Faisán) y los datos aportados por la baliza (situada en el coche de Elosua, y que grabó la conversación en la que éste le reconocía a su cuñado, Carmelo Luquín, que un policía le había dado un chivatazo) son perfectamente concordantes en los hechos que recogen».

 

Otras ocho llamadas analizadas
El único reproche del informe de la Guardia Civil a la investigación policial hace referencia a una carencia: los agentes no debieron limitarse a investigar únicamente las llamadas salientes en la zona del bar Faisán, dejando a un lado las entrantes, pues según el Instituto Armado no puede excluirse «de una manera concluyente» que la llamada bajo sospecha «pudiera haber tenido sentido entrante».
El informe remitido por la Policía al juez Ruz a instancias de éste puede subsanar estas carencias, pues según las fuentes consultadas hace referencia a las ocho llamadas entrantes registradas durante los minutos clave del chivatazo en la zona del bar Faisán. Según esas mismas fuentes, esas     llamadas serían «intrascendentes».

Fuente: elmundo.es

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