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Criminalística, criminilogía y delito (I)

USECNETWORK International Magazine – julio/agosto 2012.-

Artículo en pdf7 Tecnico-Profesional 1

Criminalística y criminología como disciplinas asociadas al delito constituyen aceptaciones dudosas, entre ellas que. Como base teórica en la investigación del delito, deben quedar suficientemente claras. Las dos, efectivamente, se relacionan con el hecho criminal pero desde prismas totalmente diferentes por su relación con el propio delito, sus circunstancias (físicas y socio-psicológicas) y su autoría, que pueden depender en mayor o menor medida de esas circunstancias.

En el presente artículo abordaremos principalmente la criminalística y su relación con el delito, aludiendo aspectos muy genéricos de la criminología para disociar ambas disciplinas y hacernos una idea general de lo que se ocupa cada una.

No obstante, en un nuevo artículo en nuestro próximo número, nos situaremos en el lado contrario, es decir, abarcaremos la criminología y su relación con el delito y su plano de situación respecto a la criminalística.

Existe una tendencia real a entrelazar criminalística y criminología y hemos de partir de una premisa fundamental. La criminalística es un trabajo de campo que se inicia, exceptuando aquellos informes técnicos solicitados como apoyo a la investigación operativa o judicial, con el análisis de la escena del crimen y la recogida de indicios, que tras su correspondiente cadena de custodia acabará en el departamento laboratorio que certificará los detalles cuestionados. Por lo tanto, podemos decir que la criminalística es una disciplina particularmente práctica, que actúa de forma directa como uno de los complementos de la investigación criminal iniciada o de la que se aborde en el mismo momento en que se tenga constancia de la producción del delito.

Está claro que su relación con el delito es incuestionable, no solamente en la resolución de la determinación de su autor, también en la reconstrucción de ese delito para llegar a establecer su producción, buscando todo aquello que aporte una base sólida y técnico-científica para convertir indicios de criminalidad en pruebas, previa concesión de tal categoría por el tribunal correspondiente. Dicho esto, podemos concretar que la criminalística intenta hallar “el quién y el cómo” del binomio autor-delito antecediéndose a las circunstancias criminológicas que se analizarán después de la comisión.

Cuando hablamos o leemos de ADN, SAID, IBIS, FENIX, FOTOROBOT o de balística, documentoscopia, grafística, identificación, biología, acústica, … hablamos en definitiva de técnicas utilizadas en criminalística o de las subramas en que ésta se divide. Con las mismas funciones surge otra denominación que disipa cualquier duda existente entre las misiones que aborda cada una de las disciplinas ante el delito: Policía Científica. Como su propio nombre indica, la policía y la ciencia se unen para la investigación del delito. Por un lado, se produce la aportación de la técnica policial para la determinación, identificación, persecución y detención de sus autores, o lo que es lo mismo, para el desarrollo de la investigación criminal y, por otro lado, se produce también la aportación del medio científico que dé aquellas respuestas que coadyuven en la determinación del “cómo” y “quién” antes aludidos.

Volviendo a la criminalística como ciencia que estudia el delito, y sus diversas técnicas utilizadas, podemos encontrarnos en sus distintas subramas con estudios de colorimetría, estudios de morfología, estudios de identificación, estudios de cromatografía, estudios de morfología, estudios de identificación, estudio de cromatografía de tintas, estudios de microscopía electrónica, estudios de contaminación acústica, estudios criptográficos, etc. Unos forman parte de la rama física de la criminalística y otros de la rama analítica, en definitiva, constituyen propiamente la investigación criminalística dependiente de la investigación criminal iniciada, ya que será ésta quien centre las diferentes acciones a desarrollar para lograr los objetivos que marca el propio delito desde que es cometido, es decir, el hallazgo de sus autores, las circunstancias que concurrieron para la comisión del delito y el móvil que condujo a su comisión.

Reseña histórica

Llegados hasta aquí, y dado el tema que nos ocupa, se debería ofrecer una breve reseña histórica del nacimiento de la criminalística, desde una visión de pasado sobre lo que sus creadores así denominaron, constituyéndose hoy día en celebridades en el campo de la investigación del delito por la aportación que supieron aplicar y teorizar.

Siguiendo un orden cronológico, es en 1643 cuando el Juez Antonio María Cospi en su libro “El Juez Criminalista” establece una serie de acciones o recomendaciones para la investigación del delito como, por ejemplo, el análisis de la escena del crimen o el análisis de huellas de pisadas, entre otras. A día de hoy, aquellas consideraciones siguen siendo parte importante de la investigación criminalística actual ya que la actuación de dicha disciplina comienza precisamente en el estudio de rastros y een la recogida de indicios en la escena del crimen. Doscientos cincuenta años después, en 1893, con la publicación del libro titulado “Manual del Juez Instructor” escrito por el Juez austriaco Hans Gross, se profundiza en dicha materia, llegando a definir la criminalística como el “conjunto de teorías que se refieren al esclarecimiento de los casos criminales”. Por ello, Hans Gross recibió y recibe el apelativo de padre de la criminalística. Posteriormente, en 1931, Edmund Locard publica el libro ” Tratado de criminalística” que da nombre a dicha disciplina y anticipa con sus seis volúmenes una ciencia en cosntante progresión como así ha quedado demostrado a lo largo de estos años.

Acepciones

Pasada la historia y fijándonos en el momento presente, hemos de centrarnos en las propias definiciones. En primer lugar debemos ala Real Academiadela Lengua Españolay, lejos de aclarar el significado de dicha disciplina, vuelve a sembrar las dudas que existen entre ambas en cuanto a su actuación frente al delito, estableciendo que la criminalística es “el estudio de la criminalidad de un país, de una clase social, etc.”

Este significado que otorgala RAEaleja la realidad de la actuación criminalística en la investigación delictiva y, más bien, lo acerca o lo engloba en el estudio criminológico que produce todo delito. Aunque no es menos cierto que algunos autores lo enmarcan lo enmarcan también como una parte de la criminología. Habría que reseñar, para ser justos, que la criminalística forma parte del plan de estudios de criminología de cualquier universidad facultada para impartirlos. No obstante, la criminalística, como ciencia empírica de investigación del crimen, tiene la suficiente importancia, extensión, y metodología propia para ser una disciplina independiente y desligada de la criminología.

Dejando de lado a los académicos, y constatando las opiniones de los especialistas, el criminalista Peña Torrea nos define dicha disciplina como “la totalidad de los estudios que afectan a los trabajos de laboratorio que se aplican para la investigación y verificación de las pruebas”. El Doctor Saldaña considera la criminalística como “la ciencia del peritaje forense”.

Julio Nieto Alonso en su libro “Apuntes de Criminalística” nos define la misma como “aquella disciplina encaminada a la determinación de la existencia de un hecho criminal, a la recogida de pruebas e indicios y a la identificación de los autores mediante la aplicación de métodos científicos de laboratorio, así como a la elaboración de los informes periciales correspondientes.

Según Francisco Antón Barberá y Juan Vicente de Luis y Turégano es la “ciencia que se ocupa de la investigación de los delitos”, exponiendo en su libro “Policía Científica” que criminalística significa en sentido amplio investigación criminal.

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Criminalística y Policía Científica

No nos detengamos únicamente en el significado de criminalística y dejemos también constancia de lo que significa Policía Científica, ya que no debemos olvidar que los estudios que desarrollan son de similares características, pero con distinta denominación. No en vano, utilizan la criminalística como medio de investigación del delito, sea técnica o científica.

Dicho lo anterior, José María Martínez Berciano define Policía Científica como “el conjunto de conocimientos, métodos y procedimientos encaminados a la prevención e investigación técnica de los hechos delictivos e ilícitos administrativos, así como a la identificación y, en su caso, detención de los autores, y cuantos documentos, escritos, objetos, efectos e instrumentos que se ocuparen para ponerlos a disposición judicial y se dicte una resolución con arreglo a derecho”.

Francisco Antón Barberá y Juan Vicente de Luis Turégano definen tambiénla Policía Científicacomo una parte de la criminalística, es decir, relacionan ambas y definen la primera como “el conjunto de principios y fundamentos cinetíficos aplicados técnicamente por la policía para investigar un delito, identificar a sus autores y conocer las circunstancias que determinen el hecho punible”, añadiendo a su vez que el objeto dela Policía Científicaes “la criminalística a través de la técnica policial, es decir, la investigación técnico-policial del delito”.

Aunque todas estas definiciones tienen su razón de ser y todas ellas son suficientemente válidas para otorgar una idea clara de lo que significa y así poder determinar las diferencias con la criminología, podríamos definir a la criminalística como “la ciencia multidisciplinar que forma parte de la investigación criminal y que, usando una metodología variable, dada por cada rama que la compone, intenta llegar a la resolución objetiva de las cuestiones que se le plantean en la investigación de un delito”. Tan objetiva es esta definición como la propia criminalística, es decir, es objetivo que se auxilia de distintas ramas para la investigación y cada una posee su metodología propia, es objetivo que cualquier informe técnico sea parte de una investigación criminal abierta o con visos de indagación para ser abierta y es objetivo que la respuesta a las cuestiones que se le planteen se le otorgarán un grado de fiabilidad absoluta. Con ello, constatemos que no se puede encasillar una disciplina o determinados aspectos, puesto que la propia investigación criminal del hecho condiciona “la necesidad criminalística”. Si bien es cierto que la mayoría de la investigación criminalística finaliza en un estudio de laboratorio, tampoco es desechable, y la realidad así lo demuestra, que los gabinetes de criminalística cuentan con personal que desarrollan sus acciones a pie de campo, con la recogida de indicios. Es ahí teóricamente, por tanto, donde comienza la investigación criminalística. Por otro lado, aunque pueda parecer que dicha investigación se ubica en el delito cuando se ha producido éste (inspección ocular), es decir, como “represión” a la acción delictiva, no es del todo cierto puesto que durante el proceso de la investigación criminal surgen cuestiones que dilucidar antes, durante o a posteriori y que requerirán de los correspondientes informes técnicos criminalísticos. Resumiendo, podemos decir que es una ciencia independiente, en cuanto a que por sí sola no va a iniciar u originar una investigación puesto que sus atribuciones son otras, pero a la vez también es dependiente directamente como apoyo de las unidades operativas encargadas del desarrollo de la investigación criminal o a través de los órganos judiciales.

Conclusiones

Para finalizar, en criminalística tan positivo es identificar como descartar. Por ello, se antoja como un principio fundamental de dicha disciplina, puesto que los informes técnicos, independientemente de su resultado, serán siempre justos, imparciales, objetivos y, lo que es más importante, contrastados por dos especialistas que certificarán la objetividad demostrada con las pruebas técnicas realizada para llegar a tal convicción.

Criminalística y criminología se encuentran unidas por su eslabón principal: el delito. Las dos dependen de él, lo estudian, lo analizan y le extraen los condicionantes para erradicarlo, anticipándose a él o persiguiéndolo para evitar su continuidad, entendiendo siempre el delito como la acción ejecutora de las circunstancias que rodean a sus autores, motivaciones criminales y móvil criminal.

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Rigoberto Fernández

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